El quirófano como fuente de stress...o no.

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| 6 de Enero, 2021 en Cirugía

A menudo oímos, y en ocasiones vemos, veterinarios que sufren el quirófano como una situación de máximo stress.

Es indudable que la responsabilidad derivada del acto quirúrgico es para cada uno de nosotros de una entidad y responsabilidad incomparables.

Y si bien cada acto quirúrgico es único como cada paciente, no cabe duda que es posible estandarizar al máximo el proceso. 

Creo que la primera clave está en tener claro que debemos distinguir cirugías regladas, y programadas de cirugías de urgencia. Debemos tener claro que las urgencias se deben manejar en el entorno preparado para ello que es el hospital.

A partir de allí comenzamos a desglosar los factores de stress para darle a cada situación el lugar que corresponde.

Sin duda no hay cirugía sin anestesia del mismo modo que no debería haber cirujano sin anestesiólogo pero la realidad más habitual nos dice que las clínicas pequeñas cuentan generalmente con un veterinario que enfrenta ambos procesos con ayuda de un auxiliar.

Esto es una gran fuente de stress porque salvo que haya dos veterinarios el mismo veterinario deberá hacerse cargo de cirugía y anestesia.

Esto, a día de hoy, es un despropósito racional pero una realidad empírica para muchos. Si bien se cuenta con importantes "ayudas" como los monitores multiparamétricos de última generación, es la persona física quien debe enfrentar los eventos adversos en anestesia.

Y es donde deberíamos contar con ayuda del especialista, el anestesiólogo pero en ocasiones, en nuestra realidad, es privativo. Solo hay que analizar el pvp de una cirugía  para entender que es prácticamente imposible asumir los costes de dos profesionales y mantener un coste competitivo.

Quien pueda hacerlo habrá eliminado un factor muy importante de su cuota de stress.

Llegamos entonces a las cirugías programadas que podemos esperar afrontar en una clínica, y las más habituales son las de tejidos blandos y en particular en abdomen, para esterilizaciones.

Destaco estas como primera opción porque en realidad son las que mayor número y entidad tendrán en el día a día de una clínica pequeña junto a las limpiezas dentales.

Si a cada uno de estos procesos los "reglamos", los desgranamos en pasos que reiteramos en forma estricta veremos que surge la habitualidad en los procedimientos. Es decir que sentiremos que vamos por un camino conocido y cuando se conoce el camino...se va más tranquilo.

Si iniciamos todos los procedimientos usando una hoja anestésica donde constan todos dos datos biométricos del paciente, los medicamentos y dosis usados junto a las horas de aplicación, estaremos minimizando los márgenes de error. 

Si no se está familiarizado con el uso de una hoja anestésica podemos comenzar apuntando esos datos en una hoja que con el paso del tiempo iremos evolucionando hasta llegar a una verdadera ficha anestésica.

Los chequeos del instrumental necesario, del material de sutura, de la maquina de anestesia, del concentrador de oxigeno, de TET vs peso...y más son parte de una rutina que nosotros mismos crearemos para evitar ese stress que tanta factura pasa al veterinario.

En próximos artículos vamos ampliando a demanda para minimizar todos estos factores de stress.

 

 


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