Guías clínicas -

Guías clínicas

A día de hoy asistimos a una evolución del paradigma de la relación entre el ser humano y los animales que le acompañan en sus urbes.

Esa evolución es condición indispensable en el largo camino que han recorrido los animales domésticos hasta ser animales de compañía y, a día de hoy, ser miembros de la familia.

Este cambio, de mera propiedad o semoviente a miembro de la familia, es sin duda consecuencia de la estrecha relación afectiva con el ser humano que, merced a esto, da valor a su condición de ser sintiente.

Este valor conlleva, al igual que con los humanos, la necesidad de procurar mayores y mejores cuidados a los animales que forman parte de nuestra esfera afectiva en consonancia con el incremento de la calidad tecnológica de los cuidados veterinarios y, por ende, obliga al veterinario a procurarse un nivel más exhaustivo de formación para hacer frente a los nuevos desafíos..

Al igual que en medicina humana, en veterinaria, comienza a abrirse paso la especialización certificada porque el usuario de servicios también lo requiere y en este escenario surgen las primeras reclamaciones que ponen al veterinario en la búsqueda de uniformidad en los tratamientos y la praxis. 

Así, en búsqueda de consenso, surgen las conocidas como GPC (Guías de Práctica Clínica) muy habituales en medicina humana.

"Una Guía de Práctica Clínica (GPC) es un conjunto de recomendaciones dirigidas a optimizar la atención a los pacientes y está basada en la revisión sistemática de la evidencia y la valoración de los beneficios y los riesgos de las opciones asistenciales alternativas (Institute of Medicine)" 

Con el paso del tiempo vemos que la simple propiedad no sirve para entender o describir la relación con estos seres sintientes y los incorporamos como miembros de la familia de pleno derecho y nos encontramos ante la necesidad de vincularlos mediante la identificación para no perderlos o en su defecto recuperarlos. 

Ese valor añadido por la identificación mediante microchip conlleva el reconocimiento de unos derechos de pertenencia a un núcleo familiar que incluyen una atención ética acorde a las exigencias de la familia a la cual pertenece y otorga potestad de ejercer reclamaciones legales ante las cuales el veterinario puede tener que demostrar su buena praxis.

Así las GPC generan consenso en torno de la praxis veterinaria y tanto familias como profesionales se ven favorecidos. 

Por ende las GPC en medicina veterinaria son una necesidad de la práctica diaria y un reclamo emergente de convergencia y universalidad de conocimientos que todos debemos poder poseer.